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Showing posts from May, 2005
Star Wars Horoscope for Libra




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Star wars character you are most like: Obi Wan Kenobie

What is Your Star Wars Horoscope?

QUANTUM LEAP

De Estrenos Estelares
PARTE VI

De las crónicas cosmogónicas (71-92)
El tiempo pasa y con el muchas cosas. Para diciembre de 1983 ya no éramos tan inocentes. Se nos había venido una fuerte devaluación, empezó a destaparse (y mucho más con el desarrollo de los medios de comunicación) todo aquello que había ocurrido en el sexenio pasado. Las videocaseteras habían invadido nuestros hogares, el narco comenzaba a desplazar a la fayuca, comenzaba un nuevo sexenio; y por supuesto, entrábamos a secundaria. Pero vayámonos un poquito más atrás. Justo en mayo (–otra vez?–, se queja la vocecilla), a dos meses de terminar la primaria. Por aquellos días, la cultura pop seguía invadida por la figura y las imágenes de la película de Spielberg del Extraterrestre, gran hit; y ya llevaba dos seguiditos, las aventuras del arqueólogo Jones nos habían quitado el sueño; y también, Harrison Ford se había establecido como el maverick cinematográfico añadiendo a su colección de interpretaciones a otro i…
QUANTUM LEAP De Estrenos Estelares
PARTE V
De las crónicas cosmogónicas (71-92) La espera más larga y ansiosa entre películas de la Guerra de las Galaxias no ocurrió entre 1983 y 1999, nope! Más bien fue entre 1977 y 1980, cuando el velo oscuro de la incertidumbre nos envolvía. Recuerde oh, lector! que no es lo mismo la mitad de una vida cuando se tienen treinta años a la mitad de una vida cuando se tienen 9. Los años-niño son mucho más largos. Son como los años-perro, cada uno de los de ellos equivalen a uno de los nuestros. En fin, era algo así como mayo de 1980 (­–toma! Hace v-e-i-n-t-i-c-i-n-c-o-a-ñ-o-s!– dice la vocecita) y nuestro héroe estaba haciendo el trabajo para la sacrosanta a eso de las 11 o 12 de la noche, sobre la cama de los progenitores mientras estos ya dormitaban. No por otra cosa sino que la tele (seguíamos con la heroica Sony Trinitron) estaba en su cuarto. Para ese entonces Starsky & Hutch dominaban el imaginario colectivo de la barra nocturna, y que mejor maner…
QUANTUM LEAP.

De Estrenos Estelares
PARTE IV

De las crónicas cosmogónicas (71-92)

Era como eso de las nueve de la noche, o quizá las diez, pues tanto los sacrificados padres de nuestro héroe como él, miraban algún programa de televisión nocturno de aquellos años setenteros. Oh, lector! Eran tiempos en los que Kojak, Canon y Las Calles de San Francisco reinaban en el horario adulto de una de las pocas ventanas a la cultura pop norteamericana que nuestro bananero y tercermundista país tenía, la barra policiaca del canal cinco (XHGC) –Cablevisión era un sueño guajiro al que sólo los habitanes de Las Lomas, Polanco y Tecamachalco tenían acceso­–. La Sony Trinitron de 15 pulgadas, perilla con 13 canales VHF y 99 UHF, que “quien sabe para que cuernos sirven” pensaba nuestro pequeño protagonista en aquellos entonces, a color, importada, but of course! estaba lista para comenzar su rutina diaria al igual que nuestro héroe y su happpy family. No obstante, el trailer de un nuevo estreno irrumpió en…
De Hielos voladores y tamborazos




Una antigua costumbre del respetable en los llamados conciertos populares, es la de lanzar proyectiles hacia el pobre ( o los pobres) individuo que trata de hacer lo suyo encima de un escenario. Muchos dirán, costumbres bárbaras, dignas de la pelusa; sin embargo, hemos sido testigos de este acontecimiento en los bares más sofisticaos de la urbe, así como en los congales más ñeros que usted, oh lector, se pueda imaginar.
Allá por el 87, abriendo el legendario concierto de Rod Steward en el estadio Corregidora de Querétaro, los chamacos de Neón recibieron una gran cantidad de proyectiles que provenían de un público hambreado, impaciente por participar de una experiencia que lo haría sentirse parte del primer mundo. México en ese entonces era como el carnal al que no se le dejaba entrar a los eventos de onda por naco y feo, por no saberse comportar en eventos de caché. Así pues, imagínese como nos sentíamos toda la bola de macuarros ahí adentro, como chango…